MANIFIESTO "MEJORAR EL DEBATE PÚBLICO ES FORTALECER LA CALIDAD DE LA DEMOCRACIA"
- Preservar la calidad de la democracia requiere un esfuerzo permanente. Porque la democracia nunca es un punto de llegada definitivo. Siempre disponemos de un margen para profundizarla y hacerla avanzar. Y siempre corremos el riesgo de degradarla y dejar que cualquier forma de autoritarismo la sustituya.
- Por ello, lo que debilita y pone en crisis un sistema democrático no es solo el ataque de sus adversarios, sino a menudo el debilitamiento de la adhesión y la defensa de sus partidarios y responsables. Cualquier agresión a los derechos de la ciudadanía y la ineficiencia del sistema político para garantizarlos afecta directamente los fundamentos democráticos.
- Esto ocurre cuando se aplican políticas que perjudican los derechos económicos y sociales, agravando las desigualdades entre los ciudadanos. Pero también sucede cuando se toman decisiones y se adoptan conductas que pueden vulnerar derechos básicos de ciudadanía, como el derecho a la privacidad en sus comunicaciones personales o el derecho a recibir información veraz de quienes tienen la obligación de proporcionarla, ya sea como responsables políticos o como profesionales de la comunicación.
- A veces, parece como si algunas actuaciones partidistas —especialmente desde posiciones autoritarias y excluyentes— se centraran en acentuar las diferencias en lugar de buscar los puntos de acuerdo que podrían facilitar la resolución de problemas de interés general. A menudo se degrada la legítima polémica política con el uso de un lenguaje agresivo, en el que abundan el insulto, la falsedad y la caricaturización de las posiciones del adversario en lugar de la propuesta y el argumento en favor de las propias posiciones. Esta dinámica destructiva se agrava cuando el mal uso de las redes sociales y el sensacionalismo de algunos medios de comunicación configuran un debate público en el que predominan las reacciones emocionales por encima de las reflexiones bien argumentadas.
- El resultado final de esta degradación es una pérdida creciente de confianza en las instituciones, en las personas que las representan y las gestionan y, finalmente, en la propia política democrática como instrumento de convivencia. De esta manera, se pone en riesgo el conjunto del funcionamiento institucional y su legitimidad en beneficio de propuestas contrarias a la democracia. Degradación del debate político y autoritarismo se alimentan mutuamente, tal como está ocurriendo en otras partes de Europa y en nuestro escenario político.
- Por este motivo, las entidades y personas firmantes instan a los representantes institucionales, dirigentes políticos y profesionales de la comunicación a asumir esta preocupación y a favorecer planteamientos y formas de expresión que ayuden a consolidar la calidad de las instituciones democráticas como instrumento para gestionar los conflictos desde el respeto personal y el análisis de los argumentos de todas las partes, evitando otras formas que las desfiguran, dañan y desacreditan. Pedimos, por tanto, un esfuerzo colectivo para rectificar las dinámicas denunciadas, mejorar la calidad del debate público y, como consecuencia, proteger y fortalecer nuestra democracia.
1 de junio de 2022
ENTIDADES ADHERIDAS
Fundación Rafael Campalans
Fundación Catalunya-Europa
Fundación Cipriano García-CCOO
Fundación Josep Irla
Fundación Nous Horitzons
Fundación Sentit Comú Barcelona
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